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CAPITULO 4

SOBRE LA AUTOAYUDA Y LA AUTORREALIZACION

MI POSICIÓN DESDE EL HUMANISMO EXISTENCIAL.

“la salvación no es la realización de uno mismo, sino el olvido de uno” - de Hugo Mugica.

Veamos: el yo se define como la parte conciente y voluntaria del ser, una compleja invención moderna, ya que durante milenios no había entre los seres vivientes ninguna cosa que se pareciera ni remotamente a un yo”.

Mario Levrero de “El Discurso Vacío”

INTRODUCCION

Las frases del epígrafe conducen este texto.

Nos vienen trampeando con ideas foráneas que no hacen más que fortificar un sistema social, político y cultural que nos lleva al sometimiento, la decadencia, la destrucción.

Las teorías de la autorrealización y la autoayuda han sido trasladadas sin revisión, desde un imperio que nos domina y lava nuestros cerebros para hacernos a imagen y semejanza, con las supuestas virtudes de un sistema individualista que esta perturbando severamente la ecología y las relaciones personales.

Sin querer nos hemos hecho cómplices, comprando un supuesto humanismo, que no es sino todo lo contrario de lo que pretendemos hacer, con nosotros mismos y los que nos rodean.

No somos paranoicos con respecto a alguien en particular, que lo haya hecho con la idea de sojuzgarnos intencionalmente, estamos ante un sistema que así funciona, trasladando su modelo porque lo cree correcto.

No creemos que los creadores de estas teorías poseyeran con una intención aciaga, ellos lo idearon desde sus lugares de pertenencia, y sus nociones de factibilidad, éxito, optimización son congruentes para sus lugares de origen.

Nosotros nos hemos comportado como los indígenas, que compraron los espejitos de colores del supuesto y autotitulado primer mundo, quizás creímos que esa era una manera de pertenecer.

Hemos perdido nuestra identidad alejándonos de nuestras raíces.

No somos economistas, ni sociólogos, para analizar otras formas de sometimiento económico y cultural, de los cuales no hay dudas, y hay muchos textos y estudios al respecto.

Somos profesionales de la ayuda, de ideas Humanísticas Existenciales, por ello el interés de analizar estos temas en las áreas que nos competen.

Nos hemos adherimos incondicionalmente a conceptos, y a nociones que responden a nuestras necesidades de explicar procesos, a modas, y no hacemos a tiempo, necesarias revisiones.

A veces no nos damos cuenta que al hacerlo no permitimos incorporar el paso del tiempo, o nuevos paradigmas, y desde relecturas detectar que todo lo que explica lo hace desde alguna mirada, que a lo mejor no es la nuestra, o que conviene a otros, que a su vez les conviene que nos convenga a nosotros.

Esto puede hacernos caer en una trampa, y que desde ella orientemos nuestro accionar personal o profesional, sin cuestionar, y que pueda alejarnos de la verdadera intención que demandó nuestra acción.

Algo de eso nos ha pasado con las nociones de autorrealización y autoayuda, tan en boga en los últimos años.

Las asumimos sin tomar en cuenta su origen, su contexto, sus intenciones e implicancias culturales, sociales y políticas, es decir de quienes provienen y la ideología que las constituye.

No han vendido que hay que “meterse para adentro”, para encontrarse en una especie de interioridad salvífica, la del amor a si mismo.

La “ verdad esta adentro de nosotros”, nos han dicho muchas veces, y de diferentes maneras, sin que se profundice acerca de si hay adentro o afuera, si es posible que halla una percepción de un adentro independiente de un afuera, o si hay uno que uno es independiente de otro con el cual nos co-construimos siendo juntos.

Hemos confundido el concepto de “noción de si mismo”, con el de “si mismo”, “Mi” y “Yo”.

Nos cuesta darnos cuenta de la profunda diferencia y del entramado entre estos conceptos.

Es obvio, para un fenomenólogo existencial, que el sujeto no existe, que es solo una construcción que hacemos para explicar aquello que nos pasa.

Es también muy obvio que cuando buscamos el Yo que creemos ser, lo único que podemos saber es aquello que experienciamos, y que esto esta en permanente cambio, y que cuando queremos asirlo, ya no es.

Ocurre que el Yo o sí mismo es una construcción lingüística, y como tal, falsa de verdad verdadera. Nos olvidamos con facilidad la idea de Maurice Merleau Ponty de que el Yo esta fuera de Mí, y que existir es salirse fuera, estar fuera no dentro, del supuesto construido si mismo.

Cuestiones que hay que plantear para des-enmascarar y des-cubrir conceptos que como tales se integran a marcos o sistemas de creencias que concluyen en acciones o conductas.

Si adscribimos a la filosofía existencial francesa y alemana, somos humanísticos existenciales, sino, podemos quedamos solamente con el pragmatismo humanístico norteamericano, interesante para ellos, dudoso para nosotros.

Si nos decimos humanistas existenciales debemos necesariamente cuestionar los conceptos de autorrealización y autoayuda, en tanto toman como tales las nociones de desarrollo, sujeto y amor a si mismo, como entidades reales que hay que trabajar para fortalecer.

Que pasa si somos coherentes con nuestro pensamiento y decimos:

-El sujeto no existe, es una ilusión.

- No es lo mismo hablar del Mi que del Yo, de si mismo y /o noción de si mismo

-El amor a si mismo es una falacia conceptual, en tanto el amor es siempre una acción que se dirige hacia fuera, hacia otro.

¿Como que el sujeto no existe?

¿Como que el amor es una acción y no un sentimiento?

Son preguntas que pueden emerger de alguien.

Las respondo:

Lo único que sabemos de nosotros es lo que nos pasa con lo que nos pasa.

Amar no es un sentimiento, es un verbo, y como tal implica acciones.

Acciones que dirigimos hacia alguien, y que tienen por objetivo el cuidar, proteger, ayudar a crecer y estar bien; por lo tanto producen una serie de sensaciones agradables (en el que las hace y en el que las recibe), y sentimientos positivos, que son los que denominamos amor.

Cuando decimos que nos amamos a nosotros mismos, lo que estamos haciendo es cuidar ese cuerpo que nos porta, tratarlo bien, y eso nos produce bienestar. Si de esto se trata está bien dicho, pero no confundamos eso con amarnos como sentimiento o proceso reflexivo, hacia un supuesto

Sujeto que no somos, y que nunca seremos.

Nuestra propuesta es que podemos analizar estos conceptos, y otros concomitantes porque a algo refieren y calan hondo en respuesta a alguna necesidad de las personas. No obviemos, insistimos, saber de donde provienen y en contextos se han elaborado, y luego desde una lectura humanística fenomenológica existencial, comprometida con nuestra realidad de personas latinoamericanas, en un mundo supuestamente globalizado, pero obviamente centralizado en los que deciden por nosotros, redefinámoslos y lancémoslos desde acciones comprometidas desde un lugar más congruente con nuestro camino existencial.

Esta es la intención de este texto, ampliemos la percepción y elijamos un modelo de ser más congruente con nuestra cultura y proyecto de vida.

Quizás algunos digan para que tanto palabrerío, pero no es vano recordar que somos verba y verbo, palabra que conduce hacia el pensamiento e influye en lo que percibimos, sentimos y hacemos.

Tal como uno percibe uno actúa en tanto construye la realidad en la cual transitan sus actos.

Tal como uno habla y nombra es como uno percibe.

Tal como digamos que se nombra eso que refiere a la realización de lo humano y la ayuda para lograrlo, es tal como se explica, se siente, y se hace.

Tal como hacemos, y somos lo que hacemos, terminamos siendo quienes somos siendo.

Frases como las del epígrafe, que guían como faro a nuestro texto, y a ella le agregamos la idea de Erich Fromm, de que existimos por un acto de desobediencia, y podemos dejar de estar en este mundo por otro acto de obediencia.

Convocamos a pensar, y luego a actuar, desde el estar centrados en las personas que somos siendo juntos, solidarios en una co construcción de un mundo, donde no nos olvidemos de nosotros mismos como otro separado, entregándonos al fluir vital entramados amorosamente.

CONTEXTOS QUE INFLUYEN

El siglo veinte y uno nos sorprende con su tecnología informática, con la globalización en todas sus dimensiones, y con sus consecuencias en la persona que somos.

Si bien parecemos real y potencialmente más comunicados, las percepciones que detectamos es que ocurre todo lo contrario, o que por lo menos estamos ante otro modo de relacionarnos, el cual a muchos de nosotros lo confunde, angustia, deprime y aísla.

Que nos encontramos ante una gran transformación, no tengo dudas, quizás de índole similar a la Revolución Industrial, y a otros momentos claves de la humanidad, de los cuales la Historia nos cuenta que nuevos paradigmas se impusieron, cambiando modos de percibir la realidad, y por consiguiente convertirnos en otro tipo de personas.

En la actualidad, todavía no podemos dar cuenta de lo que implicará para nosotros el “ homo informatis ”, y el “ homo economicus”que parecen predominar, de ello solo podemos hacer deducciones basadas en razonamientos, hechos y sentimientos que vamos viviendo.

Nos enfrentamos a los cambios políticos y económicos que estamos sufriendo, en tanto habitantes de un sector del mundo que ha sido nuevamente designado por el poder establecido para ocupar un lugar de sometidos o esclavos modernos.

Nos encontramos con nuestra cobardía existencial, y la complicidad de ciertos sectores que creen ser beneficiarios, y que quizás lo son en lo económico, no dándose cuenta desde el principio de placer que los rige, de la repugnancia moral y la degradación humana en que han entrado.

Nos remitimos a la observación de que la historia vuelve a repetirse, la de opresores y oprimidos, ambos cómplices de la dialéctica del amo y del esclavo que nos habló Hegel, y del lugar en el mundo que ocupan cada uno de los co-participantes.

Pero me atrevo a decir que si la historia se repite, cuando el impulso al poder y la dominación tiende a aflorar notoriamente en algunos momentos de la evolución humana, también la tendencia o pulsión al crecimiento libre emerge con mucha fuerza, contraponiéndose y generando revoluciones de los oprimidos.

En estos contextos, no es casual que las ideas de realización personal y trascendencia han emergido con una potencia extraordinaria, en el medio de tanta explotación, tanto vacío existencial, tanta pobreza resultante.

Como dijimos, debemos definir bien estas palabras y ubicarlas en nuestro actual contexto, en el que estamos inmersos, que es de índole diferente a cuando se acuñaron estos conceptos.

Los Counselors y Psicólogos Humanísticos Existenciales debemos estar atentos a un posible fenómeno que creo viene ocurriendo, el de que nuestras ideas y prácticas liberadoras sean tomadas por los que detentan del poder, y por ello deformadas, transformadas en su propio beneficio, perdiendo con ello su impronta liberadora de la tendencia actualizante.

Debemos evitar que nos pase lo mismo que a Charles Darwin que fue utilizado para justificar el capitalismo con la idea de la competencia del más apto, anulando las ideas de Piotr Kropotkin que demostró que las especies sobreviven por la ayuda mutua, y que crecen desplegando lo inherente a cada una, dentro de un equilibrio ecológico auto sustentado.

Debemos evitar que nos pase lo que le pasó a Carlos Marx, cuando su ideal fue desdibujado por las tropelías de Stalin, y aprovechado por lo malos liberales y ciertos lideres aparentemente libertarios, para transformar al comunismo en un Satán moderno.

No podemos dejar que nos pase lo que a Federico Nietzche, cuando el Nazismo Alemán dijo basarse en alguna de sus ideas para hacer lo que hizo.

Que tampoco nos pase lo que hicieron los Norteamericanos con el planteo Hippie, transformándolo en una curiosidad turística de California, y por ello desvirtuando su mensaje rebelde y revolucionario.

Creo que debemos estar esclarecidos ante tanta bibliografía venida de los países del norte, y con algunos representantes vernáculos, que nos quieren convencer acerca de la importancia de la autoayuda, con formulas quizás apropiadas para ellos y de escasa aplicación para la mayoría de la población en nuestras actuales circunstancias.

Vislumbro en esto, como dibujé conceptualmente al principio, una intencional penetración de ideas para convencernos de la importancia de la introspección, del camino interior, de la búsqueda de la sabiduría, tránsitos vitales que nos es preciso recorrer, siempre y cuando no nos haga seres mansos y sometidos como son algunos pueblos del Oriente.

Falta que nos convenzan de que estamos predestinados por un destino, por una vida pasada, por la casta que nos ha tocado, y que debemos portarnos bien (como ellos y sus cómplices consideren que es portarse bien), y que en la reencarnación futura nos va a ir mejor.

Ciertas prácticas y algunos textos ya lo están diciendo o sugiriendo.

Esto es adaptación a secas, sometimiento a un sistema, normalidad normalizada, por normativas dictadas por aquellos que les conviene esta normatividad.

La llamada post modernidad nos colocó en una época en donde han caído los grandes relatos y modelos que inspiraban nuestra vocaciones de crecimiento, y nos instaló en una gran paradoja, la de una gran libertad para pensar, y la de una gran esclavitud ante los dueños de la información necesaria para hacerlo.

No es casual tampoco el surgir de fundamentalismos y movimientos autodenominados espirituales, y obviamente de la moda New Age.

Nos han llevado a confundir, relativismo del conocimiento con relativismo moral, en donde cualquier cosa parece valer o ser modelo, como por ejemplo la corrupción política con sus cómplices empresarios y economistas.

Esperemos no nos lleguen a convencer, en el parecer que hay un solo camino en lo económico, y por consiguiente lo halla en nuestra búsqueda de ser personas y seres sociales que quieren desplegarse como tales.

En lo que respecta a la Psicoterapia, la moda Cognitivo Conductual, y de algunas líneas de lo Sistémico que vienen de EEUU y Europa, proponen modelos del no cuestionamiento, soluciones rápidas y de adaptación.

La idea que deviene de esos modelos es que hay que superar los malestares, no aprender nada de ellos, en tanto lo único que debe importar es estar bien, sumiso, feliz y exitoso.

Otro tanto se observa en el uso de ciertos medicamentos por parte de la Psiquiatría, que no solo alivian las angustias, sino que a su vez nos colocan, en una especie de mundo de olvido de la importancia del dolor para el cambio y la transformación personal y social.

No debemos desconocer que el negocio de los laboratorios medicinales sino el primero es el segundo, en el orden de importancia mundial de los grandes negocios.

A veces pienso que ciertas Psicologías, o mejor dicho ciertas prácticas psicoterapéuticas y psiquiátricas son el nuevo “opio de los pueblos”, al adormecer y adaptar a los pacientes a este sistema injusto, que es a su vez causa de muchos de sus males.

Es por ello que invito a recordar algunos conceptos esenciales que han expresado en sus textos verdaderos maestros de la Psicología Humanística, como Kurt Goldstein, Abraham Maslow, Carl Rogers y Erich Fromm, que ubicados en nuestro contexto, y revisados desde una profundización existencial comprometida, puedan ante estas inquietudes, inspirar nuestros pasos como personas y como profesionales de la ayuda.

AUTORREALIZACION

Este concepto acuñado por Kurt Goldstein, uno de los principales inspiradores de la Psicología Humanística, postulaba una visión unitaria, holística, acerca del funcionamiento de los organismos, desde la cual atribuía un cometido esencial más allá del sobrevivir: alcanzar su máximo desarrollo como tal, desplegando sus potenciales de crecimiento, que en el caso de los humanos, implica auto realizarse como persona.

Desde esta posición, alcanzar el desarrollo, se manifiesta en la expresión de los potenciales generales de la especie y particulares de cada individuo.

Los organismos, según K. Goldstein, viven en un estado de tensión entre el ser en orden y el ser en desorden, que denomina “de catástrofe”, circunstancia que se produce siempre que se choca con el mundo en la lucha productiva.

Este proceso de lucha, de catástrofe en catástrofe, conlleva, en los humanos, a la realización personal, proyección vital entendida como inclusión en el mundo y transformación del mismo.

Este estado de tensión permanente puede sostenerse sobre la base de una “alegría” o placer en la superación de los obstáculos, siendo esta, la base de la motivación hacia el auto desarrollo.

Contrariamente a Sigmund Freud, quién pensaba que tendemos motivacionalmente, a la relajación, al placer y el equilibrio homeostático, la hipótesis de Goldstein es homeodinámica, siendo el cambio y la búsqueda de desequilibrio el sentido de lo vital.

La diferencia conceptual es amplia, en tanto no solo opone a una visión de represión continua ( Freud), otra que implica una continua reestructuración (Goldstein), sino también un modelo de persona que se abre a la libertad y la creatividad como fuentes de sentido.

La realización personal aparece configurada como una posibilidad existencial que poseemos lo humanos, por el hecho estructural de ser lo que somos biopsicosocialmente, que se potencia desde la capacidad inherente para decidir y elegir quienes queremos ser.

En síntesis:

  • La autorrealización es una necesidad y una posibilidad de lo humano

  • Para que se despliegue debe comprenderse la lucha por la superación contra las fuerzas que lo quieren impedir.

  • Esta realización implica la decisión de encararla y las estrategias por alcanzarla.

  • Contamos para ello con una estructura biopsicosocial unitaria que funciona inspirando la realización como fuente de satisfacción.

  • Si esto último no puede alcanzarse la persona: sufre, se angustia, no vive plenamente, no desarrolla sus posibilidades, se instala en el malestar.

Otro importante autor que nos facilita adentrarnos en el tema fue Abraham Maslow, con su teoría de la Autorrealización como motivación y necesidad. En su libro “ Motivation y Personality”, editado en 1954, dice:

“No se podrá entender nunca la vida humana, si no se tienen en cuenta sus más altas ambiciones. El crecimiento, la autorrealización, la lucha por la salud, la identidad y autonomía, la demanda de perfección (y otras maneras de formular el ansia de perfección) deben aceptarse ahora sin duda como una tendencia del ser humano extendida y quizás universal”.

El foco de interés de Maslow fue el de estudiar las necesidades humanas, distinguiendo dos tipos de las mismas:

1-Necesidades de deficiencia.

2-Necesidades de crecimiento o meta necesidades.

Desde este inicial distingo, establece una jerarquía de necesidades, en la cual presupone que para acceder a algunas deben primero satisfacerse las anteriores, en tanto estas posibilitan las que siguen en la escala.

De modo que para acceder a las meta necesidades, deben estar cubiertas las de deficiencia.

Veamos la escala u orden de satisfacción en jerarquías:

  1. Necesidades de Deficiencia:

  1. Necesidades fisiológicas: Alimentación, oxígeno, bebida, alojamiento, vestido.

  2. Necesidades Psicológicas: Seguridad, amor y pertenencia, atención.

  1. Necesidades de crecimiento o desarrollo:

Modestia, verdad, juego, facilidad, singularidad, bondad, belleza, simplicidad, vida,

Justicia, cumplimiento, perfección, totalidad: AUTORREALIZACIÓN.

La satisfacción de las necesidades en cada uno de los dos grandes escalones de la escala, no poseen un orden o jerarquía, aunque sí, deben ser satisfechas las de cada escalón para pasar al siguiente. Por ejemplo no es más importante el oxígeno que la alimentación, o las de seguridad y las de atención, o las de modestia o totalidad, aunque para ocuparse las meta necesidades, deban estar cumplimentadas las fisiológicas y las psicológicas.

Se me aparecen las imágenes de un niño muy pobre, mal alimentado y criado con mucha contención afectiva, y de un niño de clase media, bien alimentado pero maltratado psicológicamente.

Ambos van a tener problemas para acceder a abordar sus meta necesidades, el primero deberá procurarse medios económicos, el segundo reparar psicológicamente sus carencias.

Ambos van a tener gran trabajo para alcanzar la plenitud de la autorrealización, desplegando su potencialidad en un marco de valores elegidos como propios.

En todo caso que imaginemos desde una perspectiva “Maslowiana”, sea un individuo, una familia, un grupo, una nación, o el mundo, el camino de la realización humana, sigue el trazado evolutivo del ir satisfaciendo las deficiencias, para poder acceder a un desarrollo pleno o sano.

En este sentido, este autor, estudió a personas que según su parecer habían alcanzado esta meta, y llegó a verificar 18 características que definen a una persona autorrealizada y/o una sociedad sana:

  1. Se adquiere una mejor percepción de la realidad

  2. Se logra aceptarse a si mismo y a los otros tal cual son.

  3. Se es espontáneo, sencillo y natural.

  4. Se orienta hacia los problemas y no hacia el yo ( una tarea en la vida, una misión)

  5. Se alcanza la necesidad de un espacio privado, y la posibilidad de estar solos.

  6. Se vive autónoma e independientemente.

  7. Se valoran los logros, por pequeños que sean.

  8. Se esta posibilitado de alcanzar experiencias cumbres o místicas.

9- Se posee un sentimiento de comunidad.

10-Se valorizan y alcanzan profundas relaciones interpersonales.

11-Se esta convencido de la importancia de las relaciones democráticas.

12-Se diferencia claramente entre medios y fines, entre lo bueno y lo malo.

13-Se posee un adecuado sentido del humor.

14-Se es creativo.

15-Se es resistente a una adaptación pasiva a lo dado, se procura el cambio.

16-Se es tan imperfecto como cualquiera pero desde un lugar diferente de valoración.

17-Se le da mucha importancia a los valores y a la ética.

18-Se vive de una manera integrada y totalizadora.

En este sentido los aportes de Carl Rogers, sobre la auto actualización y los modos de favorecerla, deben ser tomados muy en cuenta.

Cuando este autor nos habla del desplegar potenciales como parte esencial de la tendencia al crecimiento de los seres vivos, y llevado a los humanos a una noción de si mismo que regula la percepción de aquello que favorece o entorpece el desarrollo, nos coloca en el lugar de pensar cuales son las condiciones favorables para ello.

Es desde allí que teoriza acerca de los modos de relación facilitantes, basados en un estar en contacto desde la empatía, la aceptación incondicional y la congruencia.

Alcanzar la auto actualización, en este caso sinónimo de auto realizarse, conlleva a modos de ser en el mundo de características similares a las planteadas por A.Maslow, en una manera de enfocar más centrada en el desarrollo y encuentro de un si mismo integrado, es así que en su libro

“El Proceso de convertirse en persona“dice:

“Cuando los seres humanos se encuentran a si mismos, muestran los siguientes cambios:

- Fuera de las “fachadas”.

  • Fuera del “en realidad yo tendría que”.

  • Fuera de la satisfacción de las expectativas culturales, y del agradar a los otros.

- Se da un desarrollo hacia: la autodeterminación, el proceso de llegar a ser, la apertura a la experiencia, la complejidad creciente, la aceptación de otros, para alcanzar la plena auto confianza”.

Así como Maslow se ocupa no solo por los individuos sino por la sociedad, Rogers dedica gran parte de sus últimos años profesionales, a estudiar los grandes grupos, y generar propuestas para alcanzar cambios sociales favorables.

Su análisis que debemos contextualizar ese curiosamente similar al que podríamos hacer en estas instancias socio-políticas y económicas.

Nos dice en “El poder de la Persona”, que es necesario que emerja un hombre nuevo, aquel que se plante ante un momento “oscuro” de la humanidad, en situación de generar un salto evolutivo revolucionario”.

Aunque poseedor de una visión optimista, no puede negar, y lo remarca, a factores que están impidiendo (en su EEUU, década del ochenta), siendo algunos de estos:

  • violación de principios constitucionales

  • decadencia de las instituciones educativas y de la justicia

  • se percibe un mundo muy confundido en lo económico, en donde el 8% de la población tiene ingresos mayores que el 50% inferior junto (en EEUU).

  • la atención sanitaria a personas de bajos recursos es muy deficiente.

  • las familias están en un estado de desorden y confusión.

  • las iglesias e instituciones rectoras de la moral y la ética, están en decadencia, y no tienen influencia.

Desde la posición de un norteamericano liberal de izquierda, como lo fue nuestro autor, siendo pacifista, sea imaginaba una revolución silenciosa y un hombre nuevo que pugnaba por salir, por explotar en otros caminos de encuentro de lo humano.

En esta instancia propongo al lector que desdeñe las nociones de sujeto, de Yo, y de amor a si mismo, y se proponga revisar críticamente, a Goldstein, Maslow y Rogers.

Es muy interesante como se reposicionan desde otro lugar, mucho más rico para nosotros.

Más aún se reposicionan los planteos en Erich Fromm, desde un neo psicoanálisis leído desde el humanismo marxista.

El también hablo de necesidades a satisfacer, aquellas que denominó constantes (sexualidad, hambre etc.), y otras relativas (dinero, estética, valores).

Las primeras, si bien se manifiestan en cada cultura de una u otra manera, son en su base esencialmente iguales para todos los humanos, las segundas aparecen siempre signadas por las condiciones culturales y la distribución de los medios de producción.

En síntesis todo ser humano esta compelido por sus necesidades constantes y atravesado por las necesidades relativas.

En este instalarse en el mundo, cada persona o grupo, debe satisfacer necesidades fisiológicas y existenciales.

Las primeras, comunes a los mamíferos, en los seres humanos están directamente vinculadas en su satisfacción a las segundas, por ser esencialmente seres sociales, y precisar un mapa natural y social para manejarse en la vida.

También es preciso estar arraigado, conseguir entramar una identidad (yo soy yo), alcanzar algo en su lucha productiva y trascender.

En síntesis, las necesidades existenciales son:

  • de orientación y entrega

  • de estar arraigado

  • de identidad

  • de conseguir algo

  • de trascender

La idea central de E. Fromm, con respecto a la autorrealización, es que alcanzar la posibilidad de trascender, es solo posible en tanto comprenda su inserción social, a través de la cual, no solo exprese un crecimiento interior sino un compromiso con los demás.

En ello inter juega dos modos de expresar su condición de elegir y decidir, es decir de ser libre, siendo la libertad un concepto que se expresa como: libertad de, y libertad para.

Por “libertad de” se entiende por liberarse de lo que lo oprime o dificulta, y por “libertad para”, por la búsqueda de una realización positiva.

El ser humano puede crear su libertad “para”, a partir de superar su libertad “de”, y esto no se logra desde una decisión individual o centrada en si mismo, sino en conjunto con la situación histórica en el que cada persona esta inserta.

Si un ser humano solo logra liberarse “de”, se constituye en un ser aislado y egoísta, en cambio si alcanza la libertad “para”, se integra con el mundo, con la naturaleza y por supuesto con un si mismo integrado.

Alcanzar, entonces la realización personal, es entramarse en lo social, en acciones de amor, trabajo y singularidad existencial.

El concepto de autorrealización que nos deviene de los primeros autores mencionados, si bien consideran al otro como parte del proceso de desarrollo personal, no incluyen las variables sociales como fundamentales, y consideran como eje de los procesos al sujeto individual.

Para K Goldstein la autorrealización es una tendencia que reside en el interior del organismo.

Para A. Maslow es alcanzar la etapa superior en la jerarquía de necesidades.

Para Carl Rogers se encuentra en algunos momentos de la vida en lo que cada persona alcanza ser si misma.

Ninguno de los tres, así como tampoco como las psicólogas humanísticas, Charlotte Bühler (meta vital), o Ruth Cohn (equilibrio de sus necesidades con el entorno), toman en cuenta los procesos históricos, económicos, sociales o culturales como influyentes en los procesos de realización personal.

Como buen marxista, E. Fromm, considera explícitamente que la propiedad de lo medios de producción, la diferencia de clases, las posibilidades económicas, las actividades laborales o productivas que cada un desarrolla, son elementos claves para considerar el tema que nos compete.

Otra consideración importante que este autor incorpora es la noción de amor, como forma de dedicación a otros seres humanos, siendo un aspecto clave en la realización de cada persona.

Comentarios finales

Si bien han sido innegables las buenas intenciones de los autores mencionados, en el sentido de estudiar el desarrollo humano, y esclarecer medios y condiciones para favorecer que este se despliegue en el mayor margen posible, estas teorías son emergentes de sus contextos sociales económicos, que se funden en los paradigmas que sustentan.

En tanto todo concepto es siempre un recorte subjetivo, la revisión crítica que inicio también lo será, es por ello que siento necesario aclarar algunas cuestiones.

En principio cuestiono la noción de sujeto que esta implícita en cualquier idea que empieza con el prefijo“auto”, que como sabemos no es castellano, sino un anglicismo que refiere a “self”.

En realidad deberíamos traducir autorrealización por realización del si mismo.

Entonces la primer pregunta sería acerca de si es posible de hablar del

“si mismo”, en si mismo, sin tomar en cuenta que siempre estamos siendo constituidos con y desde otros. Dije más arriba que no considero similar hablar de noción de si mismo, que decir si mismo o Yo, así como es muy discutible hablar de sujeto.

La noción de Sujeto remite a una percepción de todo aquello que la persona siente que parte de una supuesta interioridad que percibe como propia, ilusión de sentido que mantiene la vivencia de ser un individuo separado de otros.

Desde esta manera de pensar, los conceptos de autorrealización y autoayuda son una ilusión, en la medida que solo se plantean como trabajo que hace una persona desde un “si mismo” que no existe como tal.

No somos separados de otros, estamos entramados en y desde otros, y lo que creemos que somos en sí mismos es producto y proceso de una entrama permanente; es por ello que plantear nociones de auto desarrollo, autorrealización o autoayuda, que no incluyan esta manera de percibir es negar nuestra constitución personal.

Más grave aún, es trabajar como profesionales de la ayuda, pensando al sujeto como una realidad en si misma, aislada del contexto, del otro, de los otros.

Esta gravedad de la que hablo es que lleva a muchos coordinadores de grupos de autoayuda, a conducir desde el utilizar algunas técnicas o recursos terapéuticos, que supuestamente “ayudan a una conexión interior” y “levantan la autoestima”.

Como si fuera posible una “conexión interior”, y además se pueda medir un mayor o menor quantum de amor a si mismo.

Que paradoja, este tipo de orientaciones, nos alejan del amor, nos aíslan, nos hacen seres egoístas, narcisistas, correctamente adaptados y funcionales.

Es en esta instancia donde se nos resignifican los aportes de Erich Fromm, tanto en lo que implica la realidad social, como en lo que respecta al amor.

Al amor como verbo, que implica acciones concretas, para con los otros y para con uno mismo.

Es posible pensar que autorrealizarse es producto de una lucha productiva, homeodinámica, de catástrofe en catástrofe ( Goldstein), que implica la superación de niveles de necesidades ( Maslow), y que cuando las personas logran actualizar sus potencialidades, alcanzan momentos de funcionamiento pleno auto actualizado ( Rogers).

Es posible pensarlo a este proceso si se lo percibe como constituyente de una serie de relaciones que la persona establece con su medio, tanto productivo como amoroso Fromm, desde el cual pueda avanzar en el camino del desapego personal e integración al otro significativo y su comunidad.

Estos conceptos son todos paradojales, es verdad que nos sentimos (ilusoriamente) individuos, y que trabajamos para encontrar la seguridad interior (otra ilusión), y desde con ese encuentro parecer que trascendemos, de lo cual decimos que nos auto realizamos.

En realidad (otra ilusión), lo que nos pasa es que nos sentimos (como sensación sentida), más plenos, cuando alcanzamos niveles de integridad, de integración con el todo.

Es decir cuando menos individuos estamos siendo.

Es por ello que insisto tener claro estos conceptos desde una recontextualización, para facilitar un trabajo de crecimiento personal que tome en cuenta que somos persona cuando menos individuo somos, y más integrados estamos en el todo sociocultural cósmico que somos.

A veces, irónicamente, he preguntado a personas que sostienen el concepto de autoestima, si está inventado el ·”autoestimómetro”, para poder medirla.

¿Es posible medir cuanto me quiero”, obviamente no, entonces porque se dice: “tiene baja la autoestima”, o “hay que levantar la autoestima”.

Quizás podrá decirse, “siento débil ante otros”, “no se hacerme valer”, “no me siento bien cuando compito”, siempre referido a una comparación que hace una persona de sus conductas o respuestas ante condiciones de valor impuestas desde un afuera que opina y valoriza.

Considero que la confusión se instala en igualar los conceptos de individuo con persona, en una sociedad sostenida por una competencia salvaje y deshumanizadora.

Dispongamos nuestras intenciones de ayuda para facilitar el desarrollo de las personas, comprendiéndolas como entramas relaciónales.

Apoyémonos en Goldstein y sus conceptos de lucha productiva, incluyendo a Fromm y su lectura social.

Incorporemos a Maslow, siempre y cuando sepamos dilucidar que no se crece como en una escalera, superando cada una de las necesidades, sino en forma dialéctica.

Utilicemos de Rogers su visión de trabajo con los grupos, en la creación de condiciones para la liberación de potenciales, no para mirarse el ombligo, sino para integrarse en un camino solidario de expansión de energías y conductas revolucionarias de liberación.

No olvidemos que tal como uno piensa es tal como uno actúa, y viceversa.

Aquí quiero decir que pienso con Hugo Mugica, en su frase: “la salvación no es la realización de uno mismo, sino el olvido de uno”

Desde este pensar recontextualizo y redefino diciendo que los conceptos de autoayuda y autorrealización son nociones tramposas, porque engañan, salvo que la comprendamos como un proceso interpersonal, donde lo intrapersonal emerge como consecuencia, nunca como objetivo o meta.